No es la primera vez (ni por desgracia será la última) que una empresa farmacéutica antepone sus intereses económicos al bien común de la sociedad. Como sabreís, el precio de los medicamentos recién sacados al mercado roza lo absurdo en relación con el precio de ese mismo medicamento cuando expira el derecho de patente de la farmacéutica que lo diseñó y comienza a venderse como genérico.
En países como el nuestro no es un gran problema porque la mayoría de medicamentos importantes vienen en gran parte financiados por la Seguridad Social. Pero esta no es la misma suerte que tienen las gentes de países menos desarrollados y, por consiguiente, más fácilmente explotables por grandes empresas.
La última trata sobre la farmaceútica suiza Novartis, la cual denunció a principios de mes al gobierno Indio por una ley suya que impide patentar medicamentos que no sean estrictas innovaciones. Esta ley es una respuesta necesaria a la estrategia de las farmacéuticas de alargar al máximo el derecho de patente añadiendo pequeños cambios superfluos en sus medicamentos. El medicamento en cuestión es el Gleevec, principal tratamiento contra la leucemia que estaba siendo producido como genérico en la India al haber vencido el plazo de 20 años de derecho de patente (hablamos de un plazo impuesto por la Organización Mundial de Comercio). Pero perder el monopolio de cura contra la leucemia era algo que no le gustaba a Novartis ni al "experto" R.A. Mashelkar quien puede dormir por la noche y decir que un medicamento puede haberse innovado aún sin haber introducido ninguna molécula nueva al compuesto.
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Y por esta razón el pasado 15 de febrero Novartis recurrió de nuevo al gobierno Indio provocando la reacción del pueblo y de grandes colectivos como Médicos sin Fronteras, ya que un cambio en esta ley daría vía libre a muchas farmacéuticas a obtener patentes de medicinas fabricadas como genéricos. Esto no es ninguna broma ya que hablamos de miles de personas que dejarían de poder acceder a medicamentos esenciales en la India y en otros países (el tratamiento mensual por paciente con el genérico es de 175 dólares. Con Gleevec de 2500)
No vivimos en un mundo de color rosa. Somos conscientes de que las empresas farmacéuticas son negocios y que su interés como tal es obtener beneficios. Sin embargo no es de recibo permitir un abuso de poder como este sobre un producto del cual dependen miles de vidas.
Desgraciadamente las farmacéuticas ingresan miles de millones al año y el único modo que tienen los países pobres de defenderse contra ellas es exponiéndolas al público. Por esta razón Médicos sin fronteras está realizando una recogida de firmas digital en la página http://www.msf.es/STOPnovartis/STOPnovartis.htm para ejercer presión contra Novartis y a la cual desde IFMSA os pedimos que colaboréis. Tal vez no sea mucho pero es poco lo que se nos pide y mucha la fuerza de la presión colectiva.
Por último os dejamos con el link de un archivo que explica la situación con más detalle para los que les interese:










